No sé dónde lei el otro día que “cada minuto, se suben a youtube 60 horas de vídeo”. Seguro que un buen tanto por ciento de esas horas son contenidos musicales, y eso, por nuestra parte, es de agradecer. Esta plataforma sirve para mostrar a la generación inmediata las producciones de artistas y grupos consagrados, las de ya caducos, o las de nuevos talentos, que buscan un minuto de gloria y de los que no voy a poner ejemplos. Otra historia es la calidad. Parafraseando a Voltaire, “si no existiera youtube habría que inventarlo”, así lo pienso como consumidor al encontrar un filón para ver y escuchar música, y así debe pensarlo la industria musical que ha encontrado una forma de promoción y obtención de nuevos ingresos.
Pero de entre todas las posibilidades que ofrece este monstruo audiovisual, hoy me quedo con la de poder volver a disfrutar de aquellos programas musicales de los ochenta con los que poníamos caras, imagen y sonido a los artistas y grupos, y por donde pasaba la crème de la crème del negocio musical.
