Todos los que estáis leyendo esto, entre los que me incluyo, hemos comprado al menos un disco de una banda que no conocíamos solamente por la portada, a sabiendas de que íbamos a encontrar heavy dentro.
Las imágenes de las carpetas es lo primero que percibimos y los diseñadores lo saben, pero no siempre han hecho caso a la primera regla que rige el oficio: una imagen vale más que mil canciones. El que hoy os traigo, seguro que no lo hubiéramos pillado por eso.
