Hoy soplamos velas en RRÑR. El martes 8 de mayo de 2012, con la llegada a casa del London Calling de los Clash, el blog echaba a andar. La idea era mostrar nuestra colección de vinilos y compartir sensaciones y experiencias con la música, especial y deliberadamente las del rock español.
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domingo, 8 de mayo de 2022
viernes, 5 de julio de 2013
Rosendo – Loco por incordiar (1985 – RCA)
El día que nos enteramos que los Leño se separaban, a muchos nos parecía que se acababa el mundo, que llegaban las tinieblas al rock español. Pero no. Año y medio más tarde, ROSENDO, tras arreglar unos asuntillos con la anterior casa de discos y estar todo ese tiempo comiéndose el coco, demostró que le quedaba cuerda para rato, que tenía ganas de incordiar. No soy, ni seré nunca de los que reclaman la vuelta de Leño ¿Para qué si tenemos al Rosendo?
Tras ponerse el disco a la venta, no tardé ni un segundo en ir a pillar este “Loco por incordiar”, y menos tardé en llegar a casa y pincharlo. Fender por aquí y por allá, batería cañera, teclados y ese vacile marca de la casa. Rock & Roll. Todos sus temas se me metieron en la cabeza y hasta hoy aún siguen sonando por ahí dentro: en la Cara R (de Rosendo o de Roch) disfrutando con: “Agradecido”, “Corazón”, “… Y dale!” –uno de mis preferidos- y “Callejones”; y ya en la cara M (de Mercado o de Maestro) desenfreno total con: “Loco por incordiar”, “Me gusta así”, “Pan de Higo”, "Crucifixión", y para terminar una nana instrumental -en la que también se sale- deseándonos las “Buenas noches”, qué majete el menda.
Este rock fuerte, sencillo, directo, auténtico, con sentimiento, y todos los calificativos que querramos ponerle a la música de Rosendo, le han llevado a ser uno de los tíos más queridos, creíble, respetado e influyente del rock español.
Y prueba de ello es que no se cuántos discos después, no todos de la misma calidad que este pero ninguno flojo, y miles de kilómetros a sus espaldas, el de Carabanchel sigue en el negocio dando caña, incluso ya en su web se puede leer que está metido de lleno en la grabación del nuevo disco, que se publicará después del verano, y consultar fecha y lugar para algunos conciertos confirmados para este 2013, que seguro serán tan bueno o mejores que el penúltimo de los muchos que hemos tenido la suerte de disfrutar.
Acompañaron a Rosendo para la grabación del álbum, que se hizo en tres estudios en Colonia, Bruselas y Bochum, Sergio Castillo a la batería, Tato Gómez al Bajo, Andreas Schmidgen a los Teclados y Carlos Narea con la percusión y coros, quien también realizó la producción para RCA.
Poco más que aportar, tenía pendiente dejar constancia en el blog de mi admiración por el Rosen y su música, y aquí lo dejo con uno de mis discos preferidos, que con toda seguridad te animará este finde veraniego al pincharlo. Por cierto, hoy más que nunca no os perdáis la selección de vídeos. Sed felices.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Leño – Corre, Corre (1982 – Chapa Discos)
El éxito de la aventura londinense de los barones con la grabación y presentación internacional de “Volumen Brutal quiso repetirse con el tercer y último disco de estudio de Leño, para mí la mejor banda de rock que ha tenido este país.
¿Valió la pena esta movida? Pues depende. Por un lado la proyección en Inglaterra duró lo que se tardó en publicarse en la revista Karrang una devastadora crítica, pero, por otro, se trajeron debajo del brazo un excelente trabajo de producción realizado por Carlos Nerea, que sustituyó a Teddy Bautista, en los estudios Kinsway Records, propiedad de Ian Gillan, donde Rosendo hizo realidad el sueño de conocer y compartir una tarde con unos de sus ídolos Rory Gallagher, quién quedó gratamente sorprendido por el sonido que salía del set de grabación de la banda.
viernes, 18 de mayo de 2012
Rosendo – Teatro Arteria Coliseum - 17/05/12 - Madrid
Ambiente rockero en los aledaños del Teatro Arteria Coliseum en la Gran Vía madrileña. Mucha camiseta negra de Rosendo y mucha también, cómo no, de Leño. Sentimientos encontrados.
Mezcla de generaciones en el patio, anfiteatro y platea, que estaban a tope. Incondicionales de toda la vida y bastante gente joven.
Con puntualidad “carabanchelera”, a las 21,00 horas sonaban los primeros acordes de “De nada más”. El escenario totalmente limpio, sin atrezzo, con las luces y el equipo de sonido necesario. Sobre él saltaron, mirando al escenario, a la derecha Mariano, el batería; Rafa con su bajo a la izquierda y el gran Rosendo, en el centro, con su inseparable guitarra. Una formación clásica de rock ¿Para qué más?
Tras el habitual saludo “Buenas noches Madrid”, fueron sonando los temas con la peña un poco espectante, emocionada por el momento, sentaditos en nuestras butacas cantando y aplaudiendo el buen hacer de Rosendo. Con “Del pulmón” hicimos el primer amago de ponernos de pie y acercarnos al escenario, cosa que se produjo unos minutos después cuando apareció Rodrigo, el “nene” de Rosendo, cómo él lo denominó, para cantar “El alma se colma” (creo, que alguien me corrija si no es así - Corregido por parte de una visitante. Gracias).
A partir de aquí la cosa fue a más, como el sonido que empezó flojo. “Salud y buenos alimentos” y “Puedo ser más eficaz” desató al patio, nunca mejor dicho. Coser y cantar.
Rosendo sigue en forma. Tras dedicar el tema de Leño “Entre las cejas”: "una canción de hace un puñao de años que dedico a los mayores y a los demás", fueron sonando todos sus himnos: “Flojos de pantalón”, “Locos por incordiar”, etc., hasta “Agradecidos” que, en principio, despedía el concierto.
Tras los clásico reclamos “Rosendo, Rosendo” y “oe, oe, oe, oe, oe”, llegó otro guiño al personal: “La Fina”, esa que “no es fina, si no estrecha”, y tras ella "Y dale", “No hay razón”....
Pero faltaba la apoteosis. Con los primeros acordes de “Maneras de vivir”, por arte de magia aparecia en el escenario el maestro Miguel Ríos para sorpresa de Rosendo, que dijo “no saber nada” y, tras una veintena de canciones y dos horas de concierto, marcarse entre ambos la mejor versión de este tema que uno pueda soñar.
Concluyendo, un gran concierto marcado por la personalidad y la profesionalidad del mejor músico de este país, un gran guitarrista (cuestión que pasa desapercibida), mi artista preferido, el que no tiene rival: Rosendo Mercado.
P.D.: Todo ello con cervecitas incluidas, que conste, ya que se vendía y se podía consumir dentro del Teatro.
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