Hoy os recomiendo la escucha de un trabajo impecable de rock progresivo.
El vinilo que hoy os recomiendo, a diferencia de la gran mayoría de los que os he presentado, acaba de llegar a casa después de muchos años tras él, y de ser escuchado decenas de veces en uno de los primeros cds que grabé. Os adelanto que no se trata de una banda española, que son guiris, que vivieron, grabaron y giraron por estos lares, y que son heavis, tirando a power de tinte alemán.
Hace unos meses, a raíz de la publicación de la entrada sobre el grupo The Storm, uno de vosotros sugería ¿para cuándo una entrada de Smash? La verdad es que la he ido postergando, e incluso sin muchas ganas de hacerla ya que es tan grande lo que hizo Smash a finales de los sesenta principios de los setenta que hacerla venía grande a un tío como yo que divido la música entre la que me gusta y la que no, que no diferencio géneros y que soy incapaz de diferenciar un sitar de una trompeta.
Se puede decir que Smash fueron de las primeras bandas en hacer rock “moderno” en España, ello influenciado por el ambiente musical revolucionario que se respiraba por aquella época en Sevilla y los sonidos que ofrecían y pasaban por la bases americanas establecidas aquí, sin olvidar que el país seguía bajo el yugo de la dictadura franquista.
Existe la teoría, que a mi me encanta y a la que me sumo, recogida en el portal amigo Leyendas de Toledo, de que la expresión “hacer un bolo”, se originó cuando las bandas de rock madrileñas de los setenta y principios de los ochenta, venían durante los meses de otoño e invierno, dada la proximidad a Toledo capital y a las localidades de la provincia cercanas a Madrid, principalmente la comarca de La Sagra, para hacer un concierto, dos o tres el mismo día, en discotecas, naves que decían eran discotecas, salas de fiesta de toda las categorías imaginables, plazas de toros fijas o portátiles, fiestas de quintos o fiestas de los pueblos, lo que les suponía unos ingresos necesarios para comer y comprar nuevo material. Os recuerdo, por si no lo conocéis, que cariñosamente los toledanos se llaman, nos llamamos, entre ellos, entre nosotros, "bolo", "mira que eres bolo" o "no seas bolo", entre otras. Por cierto, en algún lugar leí que también llamaban esos conciertos "hacer el Toledo rock”.
Aprovechando estos bolos, los representantes entregaban en las emisoras de radio de los lugares que visitaban o/y en las discotecas donde actuaban, como es el caso del vinilo que hoy os recomiendo, los discos promocionales del último trabajo de cada una de las bandas o un compilatorio con temas de varias bandas de la misma compañía o representante, elaborado expresamente al efecto para promocionar los grupos y su nuevo material, y que no tenían venta al público.
Parece que se ponen de moda los singles, y me alegro por ello. Si, esos pequeños vinilos con agujero gordo que giran a 45 rpm y que para reproducirlos tienes que poner un adaptador centrador para el vinilo.
Este que os traigo hoy es el único registro que fue editado y lanzado al mercado de una banda madrileña. Si que, todo hay que indicarlo, hace unos años fueron rescatados un par de temas, entre ellos uno procedente de una maqueta grabada antes del 7" (pulgadas), dentro de la gran iniciativa Ellas son eléctricas, de cuyo libreto saco gran parte de la información que aquí os aporto, y del que ya os informé en otra entrada.
Estaba viendo el primer capítulo en una conocida plataforma la serie El apagón y al instante me vino a la mente un temazo de los ochenta de una banda española. Total, para qué continuar con la serie si me podía pinchar uno de mis discos y bandas preferidas, una de esas que me han acompañado desde guacho, que hacía tiempo que no ponía en el plato. Hay prioridades.
Conforme iban sonado cada uno de los temas en el tocadiscos y escuchando detenidamente las letras, joder como qué tenemos los mismos problemas que hace cuarenta y un años: la vida perra de los músicos, la guerra fría, los que se creen o realmente están por encima del bien y del mal, el paro juvenil, la contaminación en general y de los mares en particular, el sometimiento tecnológica o el despertar de la masa ante las injusticias. Menos mal que siempre queda ese mensaje de que todo se puede arreglar. Ya, pero ¿cuándo?
Ah no, perdón, que me he equivocado de banda, quería referirme a The Storm, pero podía haber sido...
Al igual que no me gustan para nada los "Grandes éxitos", "The Best of", "Lo mejor de" o "Duetos y tríos con", me encantan los compilatorios. Era la forma más económica de llegar a grandes temas, ahí todos juntitos unos tras otros, y así también llegar a grandes bandas e intérpretes, que lo estaban petando, o no… Como muestra ya os he traído al barrio los míticos Vol1 y Vol 2 del Metal For Muthas, recopilatorios que vinieron a impulsar la llamada New Wave Of British Heavy Metal (NWOBHM).
Tres veces he cambiado de vinilo en los últimos quince días para recomendaros hoy en el blog, y cuando ya tenía una reseña terminada sobre… (para otro día), me he dado cuenta que de las casi 280 entradas que tiene el blog ninguna es de Kortatu en exclusiva. Tan solo una referencia en el “disco de los cuatro”, importante split que hace ya unos añitos os traje al barrio y que os recomiendo releer y escuchar de nuevo.
Me estaba refiriendo al popular barrio madrileño de Vallecas.
El otro día el @KingPiltrafilla se lamentaba, sin mucha convicción por su parte, de haber dejado pasar la oportunidad de pillar, en la última edición celebrada en Barcelona de una de las ferias internacionales del disco que pululan por todo el territorio patrio, un vinilo de una banda local de los años ochenta por 20 euros. Error, en buen estado y con el inserto, yo lo hubiera pillado.
Esa misma sensación, con más o menos remordimiento, la hemos tenido tod@s al llegar a casa y comernos el coco por haber dejado allí una buena pieza o por haber comprado otra que lo mismo no teníamos planeado y aún teniéndolo por la pasta que nos ha costado, c'est la vie.
El paso de ser miembro de banda o bandas más o menos de éxito a intentar llevar con el mismo éxito una carrera en solitario no siempre lleva acarreado el éxito anterior.
No es el caso del añorado Manolo Tena.
Hace un par de semanas El Confidencial publicaba un artículo, cuya lectura os recomiendo, con el siguiente titular: Antes que Barón Rojo u Obús, el primer grupo de heavy metal de España surgió en la Valencia de 1978, pero nadie se enteró.
Hilando fino yo hubiera añadido al título “exclusivamente”, ya que había bandas como The Storm, Bloque, Asfalto, Ñu, Leño, Topo o Coz que ya habían facturado temas de este corte o muy parecido al heavy, pero en este mundillo parece importante que siempre haya que indicar un inicio o quién o quienes fueron los pioneros en algo en concreto.
Hacía tiempo que no traía al barrio a un ganador del Villa, creo que anterior a esta tres entradas más a lo largo de estos años.
Como sabéis los Premios Rock Villa de Madrid, fue, es ya que aún se sigue celebrando puntualmente en cada San Isidro, uno de los certámenes más importantes para bandas y creadores nóveles y también para que el público madrileño que le va la música palpe lo que se está haciendo en cada momento. Nacidos en 1978 en el Ayuntamiento de Madrid, el Villa lo ganaron bandas como Obús, Sangre Azul o Mago de Oz, pasando por sus escenarios lo más granado del heavy español.
El caso es que en la exposición de Julián Ruíz, 110% recomendable, de las 873 carpetas expuestas había algunas de Ramoncín. Que recuerde la de Ramoncín y WC?, el picture de La Cita y la del compilatorio Éxitos en carretera. Por supuesto, todos sus correspondientes vinilos, andan por casa, ya que como sabéis es uno de mis músicos y cantantes preferidos.
¿Click Julián Ruíz y Ramoncín, o viceversa?
Hoy hubiera sido un buen día para recordar a Olivia Newton-John, pero como solo tengo los vinilos de Grease y que ya le dediqué una entrada hace años con mis recuerdos sobre la peli y la BSO que podéis leer aquí, espero que algún compañer@ revindique hoy su voz más allá de su inolvidable papel de Sandy Dumbrowski. Bye bye Olivia.
Y nos vamos de nuevo para Avilés…
Parece ser que el infierno está más tranquilo en el norte que aquí en el centro peninsular, lo que aprovecho para recomendaros una joven banda noventera de la mismísima ría de Bilbao.
En la época dorada del nuestro heavy rock, en cualquier capital, ciudad o municipio destacado había mínimo tres cuatro bandas como mínimo que hacían crujían cuellos. Hoy la cosa pasa por Huesca.