En 1987 durante la ocupación estudiantil de la Universidad de Sevilla, unos chavales dieron un concierto improvisado enchufando sus instrumentos ante el despacho del rector. Ya desde un principio el rock que corría por las venas de los Reincidentes estaba hecho con rabia, compromiso y reivindicación social, político y cultural..
Reincidentes debutaron en 1989 con un disco que llevaba como título genérico el nombre de la banda. De producción propia y editado por Discos Trilita, solo se hicieron mil copias que se agotaron con los primeros conciertos. La banda estaba formada por Fernando al bajo y a la voz principal, Juan a la guitarra, Manolo a la batería y José Luís Nieto “Selu” al saxo.
Gracias a sus buenos directos la demanda de material fue grande y en el año de la Expo de Sevilla y de las Olimpiadas de Barcelona fue reeditado por Discos Suicidas. Imposible resistirse a esa brillante carpeta roja con el logo de la banda en negro.
Catorce temas que se mueven musicalmente entre el punk, el ska y el rock más acelerado –según palabras de Madina los Reinci hacen “... rock and roll y punto”- con letras muy críticas contra todos los poderes establecidos y contra todo lo que se mueva que cree desigualdad y discriminación. Buena muestra son los míticos: “Andalucía entera”, “Dejad que el Papa se acerque a mí” o “Vorvoya ¡premio!”.
Reincidentes acaban de celebrar que llevan treinta años dando guerra con una gira de conciertos que hizo parada en Toledo. Aquí puede disfrutar de ese rock descarado y crítico que nunca defrauda y que a estas alturas de la película, mientras otros muchos hablan del sexo de los ángeles, es más necesario que nunca.
Lluvia y R&R peña. Buen finde.
Cara X:
1. No pasarán
2. Arma blanca
3. Andalucía entera
4. Consume, carroña, consume
5. En esta puta ciudad
6. Dejad que el Papa se acerque a mí
7. Living on a bucaro
Cara S:
1. Alegremente me encamino hacia la tumba (la verdadera historia de Juan Palomo)
Seguramente, lo más recordado de la escena musical de aquel 1983 fue el pollo, léase querella por supuesto delito de escándalo público interpuesta a iniciativa del Fiscal General de Estado, que le montaron al bueno de Carlos Tena por la emisión en el programa Caja de Ritmos del clip del tema “Me gusta ser una zorra”, adaptación del “I wanna be your dog” de los Stooges realizada por el grupo punk femenino Las Vulpes. Mire por donde se mire, un lamentable episodio de censura pura y dura que provocó la dimisión de Tena y la cancelación de la emisión del programa del que ya se tenían varios grabados.
Mientras tanto, Asfalto y Barón Rojo seguían a lo suyo.
Hace un tiempo leí que tres de los antiguos componentes de CAPITÁN FLYNN se habían vuelto a reunir para resucitar la banda y recordé una horrible portada con tres cráneos de vete tú a saber que bicho.
Aunque la banda se formó en 1989 en Orihuela (Alicante) al juntarse gente de varios grupos locales, no es hasta principios de 1990, tras milis y otros rollos, cuando se estabilizan definitivamente bajo en nombre de Capitán Flynn, y deciden salir a la carretera a tragar polvo y tocar donde hiciera falta para sacarse unos euros (pelas por aquel entonces) y reunir los suficientes para poder financiarse la grabación del ansiado primer trabajo discográfico que les catapultara al Olimpodel rock.
Para Fosfo Zarco y Toni Correa a las guitarras, Stephan Soñer al bajo, Roberto a la batería y Gaby Soñer poniendo su voz, ese momento llegó tres años más tarde. Hay que tener en cuenta que en aquella época la cosa estaba jodida en el levante español para los grupos de rock ya que solo se comía bakalao.
Con temas grabados y mezclados en los murcianos P.M. Estudios en los años 1991 y 1992 (*), producido por la propia banda que puso la pasta y más ganas que sonido recibió, en marzo de 1993 sale a la venta su primer LP de título homónimo. A pesar de todo ello, el vinilo contiene ocho buenos y potentes temas:
Cara A:
1.Hard Rock 13*
2.Fantásticos rumores
3.La matanza (del día de la suegra)
4.Confusión
Cara B:
5.Vivir o soñar*
6.Ruta suicida*
7.Capitán Flynn
8.El innombrable*
Hard rock básico y fuerte, que se acelera unas veces a ritmo de rockabilly en temas como “La mantanza (del día de la suegra)”, no entiendo mucho lo de la suegra, o en “Ruta suicida”, otras a ritmo sureño como en “Hard Rock 13” y otras en plan metalero como en “Vivir o soñar” para mí el mejor tema del trabajo. Es evidente la diferencia entre los temas grabados en el 92, que están mejor ejecutados y tienen más calidad, que los del 91, así como la influencia del sonido de bandas como M-Clan. Buenas guitarras y letras ni mucho menos pegadizas, muy curradas, profundas y prácticamente sin estribillos, muy bien ejecutadas por Gabi, que gustarían más si el sonido hubiera sido mejor.
El disco, apoyado en unos currados directos, gustó y fueron seleccionados para participar en la sección rock del V Concurso Pop Rock Villa de Bilbao de 1993, que al final acabarían ganando. A partir de aquí el disco empezó a funcionar algo mejor y contrataron más directos. El nombre de este pirata empezó a sonar en los ambientes roqueros.
Tras un nuevo trabajo titulado Gran mundo que les señaló como banda revelación y con un futuro prometedor, se separan tras más de diez años a sus espaldas tocando juntos y sus miembros emprenden distintos proyectos musicales, como el de Gaby que puso su música al servicio de Dios convirtiéndose con su banda en “predicadores pop”, o Miguel y Roberto que se embarcaron en la banda Innece.
Como no he podido localizar ninguna canción de las que forman parte de este vinilo os pongo, como ejemplo del sonido que hacía la banda, el tema “Vudú” incluido en su segundo y último trabajo.
Para celebrar el 10º aniversario de su puesta en marcha, Chapa Discos editaba Historia de una etiqueta. Chapa Discos 1975-1985, un doble LP con una selección de los mejores temas del sello de los últimos diez años y un libreto firmado por el propio Mariskal Romero, como sabéis alma mater de la filial de Zafiro, con toda la información al respecto. Seguramente uno de los mejores recopilatorios del rock español.
Pero no había sido el primero y tampoco fue el último. La idea era poner al alcance de todos los bolsillos una muestra de los grupos que gestionaba la compañía. Pero este tipo de compilaciones se hacían para dar imagen de etiqueta, promocionar las bandas que se tenían en nómina y también dar a conocer grupos promesas que no estaban en nómina pero que al ser publicado su primer material, bien en recopilatorio y/o single, el sello tenía una primera opción en su contratación. Como veis, fórmulas que nada tenían que ver con las recopilaciones de los últimos años que hacen las compañías para hacer caja en época pre veraniega o pre navideña.
El caso es que la receta funcionaba y la selección de temas tenía calidad, lo que hacía que fueran muy esperadas y bien acogidos por todos los que seguíamos el rock de aquella época. Las denominaciones elegidas para estas sagas fueron: “Viva el Rollo” (nunca me gusto eso de “el rollo”), “Rockopilación” y “Especial Heavy”. Además de la música, destacar el diseño de las carpetas y sus impactantes portadas.
El primero de ellos data de mayo de 1978 cuando se edita Rock del Manzanares. Viva el Rollo. Vol. II que dio la oportunidad a varios grupos madrileños como unos desconocidos Leño, Cucharada, Unión Pacific (pre Obús) o Araxes II y en el que también Vicente Romero, al igual en cada uno de los estos recopilatorios aportaba su granito de arena cantando temas en inglés. Hubo un antecedente previo en Viva el Rollo que se pudo hacer en 1975 a través del programa Musicolandia que dirigía y presentaba el propio Mariskal. A finales de ese 1979 se comercializó San Isidro Rock con un tema de cada unos de los finalistas del concurso del mismo nombre que luego daría lugar al Trofeo Rock Villa de Madrid en el que destacó Kaka de Luxe. En septiembre de 1980 Viva el Rollo firmó el volumen IV con el subtitulo de Rock Mesetario, en el que aparecían bandas como Los Elegantes, Paracelso (Gran Wyoming) o May.
La fórmula, que funcionó muy bien con grupos del foro, quiso exportarse a Barcelona bajo la denominación de Rock del Llobregat que contenía gran parte de los trabajos de la escena roquera de la capital condal. El caso es que, por h o por b, la cosa no funcionó en tierras catalanas y nunca más se cruzó el Llobregat.
En 1979 se iniciaba la saga Rockopilación V1 con los mejores temas de la compañía entre ellos“Capitán Trueno” de Asfalto, “El Garrotín” de Smash, “Necesito un trago de Tequila” o “Este Madrid” de Leño. El éxito y el material que mostrar era tal que en junio, solo tres meses más tarde que el anterior, salía al mercado Rockopilación Vol. II. En 1981 hacía lo propio el volumen IV y último, con temas de Mediterráneo, Mermelada, Moris, Bloque, Topo, La BEPS, Asfalto, Leño, Mariskal Romero y Barón Rojo.
Y aunque no es un recopilatorio propiamente dicho ya que es la BSO de la película, citar la grabación de la primera película de rock española: Nos va la marcha, de José Manuel Berástegui, Manolo Gómez Pereira y Raimundo García, que cuenta la historia del concierto celebrado en septiembre en la madrileña plaza de toros de Vista Alegre con motivo del festival Rocktiembre. En esta peli-documental podemos ver, entre otras, las primeras actuaciones de Topo nacido de la escisión de Asfalto, Leño con Rosendo a la cabeza, los Coz capitaneados por los hermanos de Castro, o Cucharada grupo en el que militaba Manolo Tena. Todos ellos verían recompensadas sus aspiraciones con la aparición en 1979 tanto del disco doble con la BSO como de sus propios trabajos individuales.
La compañía celebraba su segundo cumpleaños editando en marzo de 1980 un tremendo doble vinilo con lo mejor de su repertorio hasta la fecha bajo el título de Dos años del sonido Chapa. El resultado una antología de bandas y temas impresionante: Asfalto, Leño, Ñu, Kaka de Luxe, Moris, Smash, Topo, Tarántula, Bloque, Crack, Mezquita, Tapiman, Cucharada, etc.
Y llegó el heavy. El llamado rock urbano cedió el paso al sonido de la bestia y con él la cima del éxito de la compañía. No había ninguna duda de los que te ibas a encontrar dentro de la carpeta ya que denominaron la serie como Especial Heavy. El primero, que data del 82, de lujo. Nueve temas aportados a pachas por Obús, Leño y Barón Rojo, recogidos en una carpeta con una portada muy chula tipo cómic obra de Manolo Cuevas. El segundo, ya en 1984, heavy total, con las dos super bandas del momento, Barón Rojo y Obús, más otras dos con futuro, Panzer y Sobredosis. Entre los temas que se recogían en la compilación se encontraban: “Casi me mato”, “Perro viejo”, “Caliente como un volcán” o “Dinero, Dinero”.
Documental El rock en nuestra transición de Alfonso Arteseros
Uno de los grandes nombres del heavy en España es el de PEDRO DE CASTRO BRUQUE. Desde sus comienzos en EVO, su paso por las diversas formaciones de TIGRES (Tigres de Metal, Tigres de Oro y Tigres), su presencia en los locales más rockeros de Barcelona, la creación del movimiento COHE (Colectivo Heavy Nacional), productor de otras bandas (primer single de Fuck Off), hasta montar su propia banda, Pedro no dejó de luchar por el rock, por sus ideas y, a última hora, con ese maldito tumor que acabó con sus sueños e ilusiones en el verano de 1992.
BRUQUE, su proyecto más personal, montado junto al cantante Domingo Gallardo, el guitarrista Antonio Gómez y el batería Tony Larrosa, hizo su debut con el mítico single “El heavy no es violencia”. Tema compuesto bajo el fundamento de que la violencia no conduce a nada para defender la buena imagen del heavy que por aquel entonces estaba discriminado y perseguido -en una auténtica caza de brujas- a raíz de varios acontecimientos violentos producidos en otros tantos conciertos celebrados por la geografía nacional.
En mitad del camino, fue su primer larga duración. Al año siguiente comercializó su segundo y póstumo bajo el título de Bruque con ocho nuevos temas. Producido por el propio Pedro y editado por Justine Records, contiene seis temas de estudio grabados en el Aprilia Sonido de Barcelona en diciembre de 1987, más los dos temas del single anterior grabados en directo para la ocasión en una de las citas de la gira de conciertos “El heavy no es violencia” organizados por el COHE.
En el trabajo de estudio participaron varios y viejos amigos. José Carlos Molina metió flauta en “Velocidad”, Manzano coros en “En mitad del camino” tema al que también aporta teclados Gaby Sáez, contando con la colaboración especial en todos los cortes del guitarrista Alberto Arias.
Heavy metal clásico (de primeros de los ochenta), continuista del trabajo que el bajista venía haciendo en Tigres, basado en potentes guitarras, rabiosa base rítmica, la buena voz de Domingo Gallardo y unas letras con temas característicos de la época: antimilitaristas, chicas, bares, velocidad o colegueo fraternal.
De entre todos ellos me quedo con los dos del single recuperados en directo para el disco. “Beirut” es el tema que está en la cara B, todo un temazo guitarrero, de estribillo fácil y pegadizo que muchos querrían en las caras A de sus singles de presentación, y, como no, ese inolvidable "El heavy no es violencia" con su mensaje y en el directo con sus interminables solos.
Por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian, Moon y Bruque.
Por encima de otros hechos que marcaron el rock español de ese 1979, dos son para mí los más destacados. Los debuts discográficos de Leño y La Banda Trapera del Río, marcan el camino a seguir por los grupos de hard rock y de punk de este país. El primer disco de los Leño, es posiblemente el mejor de su carrera y unos de los mejores del rock español de siempre. Bajo, guitarra y batería en manos de tres tipos sencillos nada virtuosos que enviaban mensajes claros envueltos en un sonido hardroquero especial que sincronizó rápidamente con el público.
Ayer en una conversación de amigos sobre vinilos volví a escuchar el término split, hoy en plena era digital totalmente en desuso. Como de sobra sabéis, denomina a los discos (single, maxi o LP) compartidos por dos o más bandas que tienen algo en común discográfica, género musical, miembros, ámbito territorial, etc., y que les permitía, sobre todo, darse a conocer y ahorrar gastos.
Como el primero que siempre me viene a la mente ya pasó por el blog, me refiero al Heavy Rock al Rojo! firmado a pachas por Zero y Tigres, rápidamente pensé en otro, y hoy os traigo el denominado “disco de los cuatro” que recogió la primeras grabaciones de Kortatu, Cicatriz, Jotakie y Kontuz Hi!.
Cuatro bandas importantes e influyentes en el rock vasco, sobre todo Kortatu y Cicatriz que también lo fueron/son en todo el país, pero de estilos muy diferentes, yendo del ska de Kortatu, al punk de Cicatriz, pasando por un potente pop-rock intimista cantado en euskera de la mano de Jotakie que en muchos lances me recuerdan a los Ilegales o los aires rockabilly de Kontuz Hi!
El trabajo, que para muchos fue el punto de partida de lo que vino a denominarse el rock radikal vasco, aunque para esta ocasión la letras están cargada más con mensajes revolucionarios y antisistema que los propios de la ideología abertzale, fue producido por el sello Soñua fundado en el 1982.
Durante cinco años Soñua dio salida a la mayoría de las bandas de Navarra y Euskadi como Motos, Barricada, La Polla, Obras Públikas, The Indestructible Beat of Soweto, Malos Tratos, Hertzainal, Belladona, Potato, Kojón Prieto y los Huajolotes o Tijuana in Blue, a parte de los ya nombrados. En 1987 el catálogo de Soñua pasa también de la mano de Mariano Goñi a la recién creada Oihuka, que sigue produciendo nuevos discos de éstos y nuevos grupos, así como reeditando muchos de los que procedían de Soñua como es el caso de este de “los cuatro”.
De entre todos los temas destacar los tres de Kortatu, en especial “Nicaragua Sandinista” convertido en todo un himno y la adaptación del "Drinking and driving" de The Business titulado por los de Irún como “Mierda de ciudad”, los tres temas de Cicatriz entre ellos el canto punk "Cuidado burócratas", "Kataklismoa" de Jotakie un tema antinuclear tan de moda en los años ochenta y el notable “Dejen paso libre” de Kontuz Hi!, que a la postre fue la banda de menor recorrido.
Tan solo un par de meses después de que los vallecanos MURO aceleraran el heavy metal español con su primer álbum Acero y sangre, unos cientos de kilómetros más al norte, unos chavales pucelanos que se hacen llamar CROM, como el dios creado por Robert Ervin Howard, se marcan otro álbum mítico Steel for an age, con la novedad de escoger el inglés como idioma vehicular con la clara pretensión de descargar su música e imagen a través de Europa y América.
El joven cuarteto estaba formado desde 1983 por Denis Escuredo y Miguel Ángel Sotorrinos a las guitarras, Gabriel Navarrete a la batería y Luis Gadea al bajo y como cantante.
Banda autodidacta, su primera oportunidad les llega en 1986 con su inclusión en Estandar Oil, un colectivo local que pretendía dar a conocer las bandas de los más variados estilos que existían en ese momento en Valladolid y que venían a constituir la “Movida pucelana”: Los Nadie, Automáticos, Exit, Bumpers, Bit 32, Qloaca Letal, Inalterables, Objetivo Perdido y Crónica Negra. Ello les permite actuar en varios conciertos, aparecer en televisión (os pongo abajo su actuación) e incluir dos temas en el recopilatorio titulado Cuántos sonidos caben en una ciudad: “Exodus” y “Mirror’s tale”.
Poco después, también tiran de maquetas para darse a conocer ofreciendo a la peña cuatro temas más: “The fallen angel”, “Sword’s legens”, “Nails reds” y “Nocturnal passages”.
A pesar de la floja producción, el bolsillo solo dio para un estudio de 16 pistas en La Factoría bajo la supervisión de Julio Castejón que también les proporcionó algunos teclados, Steel for an age es un gran trabajo. De alguna manera banda y temas encajan a la perfección. Cada uno de los componentes se esfuerzan individualmente y funcionan como grupo en la ejecución vertiginosa de unos temas trabajados, contundentes, con constantes cambios de ritmo y acertadamente seleccionados, creando una obra conceptual que se desarrolla en una atmósfera sonora decadente y misteriosa, acentuada por una gran voz, que viene al dedo con los textos medievales de acero, reinos, tronos, fuerza, guerreros, batallas, odio, venganza, damas o magos, que ya se van intuyendo al contemplar su portada (Alicia Ruano), el texto de la contraportada y en toda la tipografía utilizada en la carpeta, y en el propio logo de la banda (David Gadea).
Tras la introducción con un tenebroso narrador al más puro estilo Maiden con fondo de sonidos metálicos y voces de damas, corre veloz “Covered by glory” uno de los temas más notables del trabajo, donde destacan el bajo y un par de batallas de guitarras. Es este tema un claro ejemplo de lo que va a ser por lo general todas las canciones. “Final warning” y “King of Kings” siguen la misma línea, dejándose notar con contundencia la batería en el primero, siendo el segundo el más épico de todos. Con “Galadriel” llegamos para mí al momento más brillante del vinilo, tanto como la doncella de la que habla. Más de seis minutos para disfrutar de principio a fin, que empieza lento y acústico, estallando durísimo y eléctrico hasta relajarse de nuevo y volver a acelerarse, creando un atmósfera que me recuerda a los Mercyful Fate, una de las fuentes, junto con Iron Maiden, Metallica, Black Sabbath o Manowar, en las que han bebido los de Valladolid. Sin duda uno de los mejores temas de la carrera de CROM y si me apuráis de lo mejorcito del metal español, lástima del sonido.
Nada más darle la vuelta al vinilo asoman los temas más acelerados y potentes. “Mirrors tale”, “Song of victory” y “Mother loneliness”, no te dejaran indiferente, sobre todo el primero donde doblan afiladas las guitarras. En los dos siguientes suena poderosa la voz de Luis y por primera vez en el disco nos encontramos excelentes estribillos y coros, pero ojo nada simples ni pegadizos. Pone broche de oro con uno de los más cañeros y guitarreros “The juzgement bell” .
En resumen, un trabajo de alta calidad, uno de los mejores discos que ha dado del metal nacional, donde las historias de corte medieval y épico se desarrollan entre sonidos que van del heavy más tradicional, al speed, pasando por el thrash e incluso con toques power. Uno de mis discos de cabecera que guardo como oro en paño y que sin no lo conocéis espero os guste.
En 1990 los CROM se separan no sin antes dejarnos Wasteland otro extraordinario trabajo que con toda seguridad otro día se dejará caer por el barrio. De lo que fue de sus componentes, lo único que sé es que Luis Gadea siguen en activo tocando en una banda californiana de metal de nombre Hollowshell que acaba de estrenar un tema adelanto de su nuevo álbum.
Hace unos meses el master del blog amigo Kids Wanna Rock me mandaba un mensaje vía twitter invitándome a publicar un top ten relativo al rock estatal, que finalmente fue publicado el 12-06-14.
Hoy recupero aquella entrada y mi lista de los"25 mejores discos del rock español":
Hace un par de semanas pasó por el blog DESIRE, banda de rock melódico de la ciudad de Tarragona. Entonces recordé que también tenía un vinilo de otro desconocido grupo tarraconense de la misma época, sonido parecido y que hoy también es un disco muy buscado.
Se trata de Dama del amanecer de ZENITH, banda de Tortosa formada por Salva Bel (batería), Pablo Castro (bajo), Rafael Llebaria (teclados), Xoco Aixala (guitarra) y Jesús Zaragoza (voz). Ojo, no hay que confundirla con la alemana de heavy metal con el mismo nombre que en 1986 había firmado su único disco de título Prisioner.
A comienzos de 1989 la banda se fue a la localidad madrileña de El Molar a grabar Dama del amanecer su primer y único trabajo discográfico. En concreto a los estudios La Factoría de Julio Castejón, quién no necesita más presentación. El resultado, nueve temas ejecutados a un ritmo tranquilo, con abundantes teclados, cortados todos por el mismo patrón melódico: introducción de teclados al que siguen los primeros toques de baquetas que dan pie al bajo, guitarra y a la inconfundible voz de Jesús Zaragoza. Estribillos pegadizos y solo de guitarra a mitad del tema o dando finiquito al mismo. Sólo tres de los temas se salta el guion: “Dímelo” pasa por acelerarse algo más que el resto, “Hacia el fin” en lugar de comenzar con teclados lo hace con coros y “Pincellades acustiques” que constituye la única balada del trabajo y el único tema cantado en catalán.
Como curiosidad comentaros que el orden de los temas indicados en la contraportada no corresponde con los mostrados en las etiquetas de cada una de las caras del vinilo, siendo el orden correcto el que aparece en estas últimas:
Cara A:
1. Loco por vivir
2. Tela de araña
3. Dama del amanecer
4. Hacia el fin
Cara B:
5. Estoy aquí
6. Sé muy bien
7. Solo somos una banda de Rock & Roll
8. Dímelo
9. Pincellades acustiques
El caso es que entre que eran tiempos difíciles para este tipo de sonidos, que el disco no tuvo una buena acogida y las modestas pretensiones de la banda, reflejadas en el tema “Solo somos una banda de Rock & Roll”, tras un puñado de apariciones teloneando a bandas de más enjundia, nunca más se supo de ZENITH.
Hace un año y medio, varios amiguetes de twitter jugamos a confeccionar, a través del portal hermano Zeppelin Rock Sabbath, la lista de las mejores baladas del heavy rock hispano. Sencillo, veinte canciones acompañadas de sus respectivos ejecutores.
La que ocupó el puesto de honor fue “Siempre estás ahí” de los Baron Rojo, que también era una de mis preferidas. Nada que alegar al respecto, todo un baladón. La que elegí como la mejor aquel día, ya sabéis que esto va conforme te levantes e incluso alguno podrá decir que más de una de la lista no será ni balada, fue “Si tu no estás aquí” de Ángeles del Infierno.
En cualquier caso, un buen puñado de baladas, que merecen la pena escuchar.
1. Si tu no estás aquí – Ángeles del Infierno
2. Si amaneciera – Saratoga
3. Romance de la luna, luna – Sauron
4. Todo tiene su fin – Módulos (versión Medina Zahara)
5. Siempre estás ahí – Barón Rojo
6. Al otro lado del silencio – Ángeles del Infierno
7. Junto a ti – Pánzer
8. Cadillac solitario – Loquillo y los Trogloditas
Sin dudarlo, uno de los tres discos que me llevaría a una isla desierta sería el Volumen Brutal. Los otros dos dependería de con qué pie me hubiera levantado ese día. Es el disco que me convenció para decantar mis preferencias musicales hacía el rock, y éste cuanto más duro mejor, y, en cierto modo, marcó mi actitud para hacer las cosas.
¿Qué decir que no se haya dicho ya? Nada. De hecho no voy a entrar en detalles ya que todos conocemos este trallazo.
DESIRE fueron otro de los numerosos intentos por parte de bandas hispanas de hacer el hard rock melódico que tanto éxito tenía por aquel entonces de la mano de grandes bandas anglosajonas como Bon Jovi o Def Leppard y aquí, en menor medida, por parte de Sangre Azul.
El primer contacto que tuve con los de Tarragona, que también constituye su primer registro sonoro, fue en 1988 cuando por medio de la Metal Hammer y del sello catalán Justine Record se edita un vinilo recopilatorio con temas de nuevas bandas del metal nacional como Bruque, Últimos de Cuba, Fuck Off, ADN, Nexis, Excess y Zeus. Desiré abren la cara B con dos temas: “King of the Universo” y “Princess of the dark”.
Anteriormente, tres de sus miembros, J.A. Tomas (bajo), Javi Gómez (guitarra) y J. Gómez (batería), junto con J. Martos (voz) y C. Ruiz (guitarra) habían formado un grupo heavy bajo el nombre de Viuda Negra, logrando editar en 1985 un single con dos temas muy cañero: “Colgar los hábitos” y “El poder del dinero”, que seguro recordarás si te has topado con él por la impactante portada en la que un gladiador heavy armado de su guitarra se las tiene con un pedazo araña.
La araña les debió dar caza y hacerles un siete, ya que al poco cambian de nombre, de imagen, de sonido desprendiéndose de la guitarra de Ruiz incorporando los teclado de Jaume Moscusi, y de voz cambiando a Martos por Nick Llorach.
En 1989 y de la mano de Justine, entran en los Ibiza Sound Studios, para grabar su primer y único LP de la mano del omnipresente Denis Herman. Siete temas nuevos más los dos que ya se conocía del compilatorio todos ellos cantados en inglés. Un trabajo que nació con polémica al utilizar la compañía, a parte del lema “Tu deseo es música. Tu música es … Desire”, el falso reclamo publicitario de ser “Nº 1 in Belgium & Holland”. En el material gráfico se hizo a través de un llamativo globo naranja que llegó a aparecer en carteles y anuncios promocionales, y, parece ser -yo no he visto ninguno-, que en la primeras portadas, que fueron sustituidas por otras con el mensaje de “Grupo revelación”, como es el caso del que yo tengo, y que no digo que no sea verdad.
En lo estrictamente musical, temas guitarreros, muy elaborados y pegadizos, que se merecen una oportunidad a pesar de su sonido en el vinilo. El caso que este rock hecho por bandas nacionales y cantado en inglés, ni su imagen, nunca llegó a cuajar entre los fans y tras unos meses de gira la banda se disolvió. No obstante, ahí queda un puñado de temas que merecen la pena y que sobre todo me traen muy buenos recuerdos como el medio tiempo “I wanna be a child”, que fue el single promocional de lanzamiento, o el pegadizo “We want to feel” que abre el álbum.